Prematuro. Nací antes de tiempo, mi propia historia.

Prematuro

17 de noviembre, día internacional del bebé prematuro quisiera dedicarle mi humilde homenaje a todos esos pequeños héroes, contando mi propia historia.

Fui un bebé prematuro, nací antes de tiempo, hace 41 años,  a las 30 semanas de gestación.

Más o menos, porqué hace cuarenta y un años no se era tan preciso como ahora. Desde luego, las cosas han cambiado mucho.

Las primeras semanas fuera del vientre materno no fueron fáciles, eso está claro.

Pero, antes de nada, te diré que una vez pasado aquel duro trance crecí como una niña y luego una mujer normal, sana y fuerte, sin secuelas. Eso sí, bajita pero nada más,

Y por eso te pido que si te encuentras en una situación similar no pierdas la esperanza, se fuerte y confía en que todo saldrá bien, es posible.

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Algunos datos estadísticos:

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año nacen en el mundo más de 15 millones de bebés prematuros. Esto es más de 1 de cada 10 nacimientos.

Los bebés prematuros se clasifican en subcategorías según las semanas de gestación:

  • Los nacidos antes de la semana 28 son los prematuros extremos
  • Los nacidos entre la semana 28 y la 32 son los muy prematuros
  • Y los que nacen entre la semana 32 y la 37 son los prematuros moderados

El bebé más prematuro del mundo nació en Texas hace ahora 3 años. Fue una niña que ¡nació a las 21 semanas de gestación! Pesó tan sólo medio kilo y su piel era casi trasparente. Cabía en la palma de la mano de su madre, Courtney stensrud. La revista Pediatrics la reconoció como el bebé más prematuro del mundo. Este año la niña cumple 3 años y vive feliz junto a su familia

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¿Cómo empezó mi vida?

Todo empezó cuando mi madre rompió la bolsa de líquido amniótico de forma espontánea. Era demasiado pronto, así que empezaron las preocupaciones.
Por aquel entonces no había ecografías, lo que hubiera servido para poder contrastar si se trataba de una segunda bolsa o no. Los médicos temieron lo peor y se decidió inducir el parto.
Afortunadamente, mi peso no estaba mal, 2,300 kg. Pero mis pulmones no estaban suficientemente preparados para este mundo, uno de los grandes problemas de los prematuros.
Un bebé a término suele tener 60 respiraciones por minuto y yo llegue a tener 140, se temió por mi vida.
Los médicos no tenían mucha confianza en que saliera adelante y les decían a mis padres que no se hicieran ilusiones. Pero ellos no perdieron la esperanza.
Mi madre, a pesar del tiempo transcurrido, lo  recuerda  con todo detalle ¡es algo que no se puede olvidar!
En esa época era muy diferente, no podía tenerme en sus brazos, no podía darme el pecho ni siquiera acariciarme.
Durante 20 días tuvo que mirarme a través de un cristal sin poder ni siquiera acercarse a la incubadora y pensando que en cualquier momento podía perderme.
Sólo fueron 20 días en esa situación extrema.
No puedo imaginarme lo que puede ser para unos padres tener a su pequeñín durante meses en ésta situación pendientes de un hilo.

 Al fin en casa

En mi caso, pronto me dejaron ir a casa ya que mi abuelo era médico y entendieron que conocía bien la manera de atenderme.
Así que, con 2.120gr de peso llegamos al fin a casa. Mi madre me lo ha contado mil veces ¡que felicidad1 en casa, en ese cuarto preparado con tanto cariño durante meses y conmigo en brazos. Alegría mucha pero un poco de miedo también.
Los cuidados tenían que ser exquisitos, no debía sufrir cambios de temperatura ya que los prematuros tienen mucha facilidad para perder calor y tenía mucho que aprender, nunca había mamado.
Era importante elegir a una única persona para cuidarme. Decidieron que sería mi madre, solo ella. Nadie más podía entrar en la habitación, ni tocarme, ni besarme…
Comía cada hora y ella debía estar muy pendiente ya que los bebes tan pequeños enseguida se cansan y a veces no lloran cuando tienen hambre. Además, por miedo a los cambios de temperatura, estuve todo un mes sin bañarme ni salir de casa y ella estuvo ahí, sin moverse de mi lado.
Y, al fin pasó, todo pasó. A pesar del mal trago que les hice pasar a mis padres como saludo de bienvenida. Quedó en una página de nuestra historia, sin más secuelas.

Todos los prematuros son unos grandes luchadores y no lo digo yo, lo dicen todos aquellos que están a su lado luchando junto a ellos para que salgan victoriosos en su batalla por la vida.

16 Comments

  1. Una gran Historia! Gracias x acercarnos esta historia que nos enseña y muestra la grandeza de esos bebes y padres que les toca ser más fuerte. Nunca tuve un caso cerca, pero sabré entenderlo.

    1. Los momentos complicados nos ayudan a establecer vínculos fuertes con todos los que nos apoyan y acompañan

  2. Que bonito y emotivo! Gracias por compartir tu historia. Mucho ánimo a todas las mamás; papás y cuidadores de los bebés prematuros! Mucha fuerza y amor!

  3. No tenía ni idea Ana! Se me han saltado las lágrimas al leerlo. Lo único que señalaría es que tu vida comenzó en la concepción y fué en tu nacimiento cuano les diste a tus padres ese susto! Lo voy a compartir en rrss.

  4. La lucha por la supervivencia desde el momento uno de llegar a este mundo determinó seguro la persona que eres hoy. Sé que tu proyecto tendrá éxito porque llegaste ganando batallas. A por todas Ana!

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